La historia del emprendedor que desarrolla apps desde la cárcel

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La historia del emprendedor que desarrolla apps desde la cárcel

Si de historias de emprendedores se trata, la de Mayer Mizrachi es especialmente insólita: el emprendedor panameño dirige una startup desde su celda en una prisión de máxima seguridad. ¿Quién es Mayer Mizrachi? El jamaicano-panameño es uno de los ejemplos de emprendedores latinos exitosos en Estados Unidos. Su compañía Criptext lanzó una app de mensajería que tiene el potencial para ser un WhatsApp de boutique. Las empresas y organizaciones interesadas en tener una red para comunicarse -sin ser hackeados- pueden encontrar en Criptext Messenger la solución. Mizrachi, de 28 años, funge como CEO de esta startup basada en Nueva York. El contrato con el gobierno de Panamá que lo tiene en la cárcel era un movimiento estratégico de su ambiciosa empresa, que en aquel entonces se encontraba en plena expansión. Laberintos legales y derechos humanos El gobierno de Panamá acusa a Mizrachi de haber malversado dinero público e incumplido un contrato. El joven emprendedor, por su cuenta, asegura que entregó todo el trabajo que le correspondía a su compañía pero que el gobierno panameño decidió no utilizar su tecnología. El equipo legal de Mizrachi sostiene que no hay cargos en su contra y la información relacionada con la investigación es todo menos transparente. Las autoridades de Panamá no han querido comentar al respecto. El proceso de extradición hacia el país centroamericano está en marcha. El extraño caso de este emprendedor exitoso podría explicarse en el contexto del clima político en Panamá. La administración del presidente Varela ha tomado acciones fuertes en contra del expresidente Martinelli, al grado de ordenar su detención. ¿Cómo está Mizrachi relacionado? Su padre tiene una relación personal con la hermana de Martinelli, por lo que fácilmente pudo ser objeto de una represalia de carácter político. En todo caso, sus derechos humanos están en juego conforme el tiempo avanza y no hay noticias de una resolución para su caso. No todos los emprendedores exitosos tienen una resbaladilla en su oficina. En la prisión de máxima seguridad en la que vive desde hace meses, Mizrachi tiene una computadora con acceso a Internet -todo lo que necesita para continuar trabajando-. No hay espacios exteriores, todo está iluminado siempre de la misma forma por lo que fácilmente se pierde la noción del tiempo. Mizrachi comparte un par de regaderas con otros 80 reclusos. Cada una o dos horas, tienen que someterse a revisión de los guardias. El ambiente en la prisión es, por decir lo menos, hostil. ¿Te imaginas tener que dirigir una empresa en estas circunstancias? A pesar de haber perdido su libertad, Mizrachi mantiene una actitud positiva y se distrae con su trabajo de la realidad adversa en la que vive. Incluso, una nueva versión de Criptext Messenger fue lanzada recientemente. Algo que lo ayuda es mantenerse en contacto con su familia, de quien recibe apoyo incondicional. Su hermano incluso se ha encargado de administrar su cuenta de Twitter. Comparados con los de Mayer Mizrachi, los problemas típicos de los emprendedores parecen juegos de niños. La enseñanza de esta historia es que el amor por tu negocio puede llevarte a situaciones extremas y necesitarás de claridad y mentalidad positiva para girar la marea a tu favor.

La historia del emprendedor que desarrolla apps desde la cárcel