Los Hijos del Sol: el mito de creación que le da identidad a los rarámuris

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mito de creación tarahumara

El mito de creación de los rarámuris, pueblos indígenas de Chihuahua, se transmite oralmente a través de las generaciones. Está cargado con la elegancia y la sencillez característica de las creencias prehispánicas y dice mucho de los también conocidos como “tarahumaras”.

Dios creó a los rarámuris y el diablo a los chabochis

De acuerdo con el mito de creación de los rarámuri, Onorúame, dios del sol, quiso poner a prueba el mundo que había creado. Tomó algunas mazorcas de maíz, las desgranó y formó con los granos una figura de hombre, a la cual sopló tres veces para darle vida.

Después, formó una figura de mujer y sopló cuatro veces, un soplo más para darle la fuerza que necesitaba para dar a luz a sus hijos. Así es como fueron creados los rarámuri, los hijos del maíz.

Sin embargo, en el reino de la oscuridad, otra creación se estaba gestando. El Diablo, al sentir envidia por la creación de los tarahumaras, quiso hacer a su propia raza de hombres. Como no había maíz en su reino, tomó un puñado de ceniza y sopló una sola vez para crear a los chabochis, que es como los rarámuri llaman al hombre blanco.

Desde hace siglos, esta historia se transmite de forma oral a través de las generaciones y siempre inicia de la misma forma: “Dios creó a los rarámuris y el diablo a los chabochis”.

mito de creación raramuri

Foto: Shutterstock

El sol y la luna

En el principio, un niño y una niña vivían en una choza de palos con techo de palma. Estaban solos, vestían con pencas de maguey y no poseían ningún bien material. Estos niños eran el sol y la luna.

El mundo estaba cubierto por una total oscuridad, solo el lucero de la mañana vigilaba a los niños. La luna se comía los piojos que encontraba en la cabeza del sol.

Por su parte, los rarámuri no podían trabajar y tenían que caminar tomados de las manos para no tropezarse con las piedras ni caerse a los barrancos. Cansados de vivir en la oscuridad, “curaron” al sol y a la luna, tocándose el pecho con crucecitas de madera. Poco a poco, los niños comenzaron a brillar con su luz radiante hasta que lo iluminaron todo.

Un pueblo con profundas tradiciones

Tal vez el mundo no se creó como dicen las historias de los rarámuri, pero este pueblo serrano conserva sus tradiciones y, aunque mezcladas con el cristianismo, éstas forman una parte importante en sus vidas.

Con un calendario lleno de festejos, coloridas costumbres y rituales solemnes, los rarámuri sobreviven en el siglo XXI como un pueblo de creencias profundamente arraigadas. Si alguna vez estás viajando por Chihuahua y conoces a uno de ellos, toma esto en cuenta y no dudes en entablar una conversación respetuosa. ¡Descubrirás un rostro más de nuestro México!

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