Real de Catorce, una mística aventura en el desierto de San Luis Potosí

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Real de Catorce es uno de esos lugares en donde la energía es especial. Entre su aspecto de pueblo fantasma y la presencia del desierto y sus personajes, viajar a este Pueblo Mágico de San Luis Potosí es una mística aventura.

Todo comienza en la entrada de un túnel. Y es que, al estar resguardado por las montañas de la Sierra Madre Oriental, Real de Catorce solo cuenta con este acceso. Un noble caballo carga la carreta sobre la cual atraviesas a oscuras las entrañas de la sierra.

Al otro lado está el pueblo. ¿Alguna vez has estado en un lugar que ya vio pasar sus mejores años? Así es Catorce, cuyo pasado minero se vislumbra en la belleza de su arquitectura, por más erosionada que esté. Polvoso, cálido, ocre, soñoliento -algunos adjetivos para describirlo.

real de catorce pueblo fantasma

 

En las calles, es común ver a indígenas wixárika (huicholes), vendiendo aquella artesanía tan peculiar y fascinante que le ha dado la vuelta al mundo. Los motivos detrás de estas coloridas piezas son, precisamente, el desierto y sus criaturas, que forman una parte integral de las creencias de este pueblo.

A lo largo de Paseo Calle Lanzagorta hay varios restaurantes de comida tradicional en los que te puedes dar gusto con manjares como las famosas enchiladas potosinas. También ahí puedes contratar un tour al desierto para el día siguiente.

No te pierdas la Parroquia de la Purísima Concepción, emblema del pueblo. Fue construida en el siglo XVIII, con esa mezcla de estilos que caracteriza a las construcciones de la época -en este caso, neoclásico y neogótico. En su interior hay un asombroso órgano tubular de 1,200 flautas.

Tu aventura en Real de Catorce no está completa sin una excursión al desierto. Se puede hacer de varias formas, pero la que más te recomendamos es a caballo. Partiendo desde el centro, la primera parada es el llamado Pueblo Fantasma, la parte más antigua de Catorce y también la más derruida. Los ecos de un pueblo próspero flotan entre las ruinas de una plaza de toros, una capilla y un panteón, entre otros edificios.  

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Al llegar al desierto, el misticismo se apodera de tu percepción. Comienzas a entender por qué, para los wixárika, cada planta, piedra y criatura del desierto es sagrada. Pídele a tu guía que te lleve hasta la cima del Cerro del Quemado para contemplar el atardecer con una vista panorámica que suspenderá tu respiración por unos segundos.

De regreso, lo único que ven tus ojos es el mar de estrellas que se amontonan en el firmamento. Te preguntas si el caballo que te lleva de regreso puede ver algo en la inmensidad de la oscuridad, pero no te queda más que confiarle tu vida y él corresponde llevándote de vuelta al pueblo, sano y salvo.

Real de Catorce no es un viaje ordinario que haces para relajarte y distraerte de la rutina. Es toda una experiencia -una aventura mística que deberás reservar para el momento adecuado.

Este Pueblo Mágico está a 30 km de Matehuala, ciudad más cercana, y a 250 km de San Luis Potosí, que es en donde la mayoría de los turistas aterriza.

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