Un día en Wirikuta, el centro del universo de los huicholes

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Un dia en Wirikuta

En el principio, los dioses fueron guiados por Tatewari, el abuelo fuego, hasta el Cerro del Quemado. Ahí, montado en los cuernos del venado azul, el Sol se elevó por primera vez, dando luz al mundo.

Así es como los wixárikas (huicholes) creen que comenzó todo. A la cima de dicho cerro la llaman incluso “el centro del universo” y es la última parada en su larga peregrinación a Wirikuta, como ellos llaman a este lugar sagrado.

Wirikuta es un área natural protegida que abarca alrededor de 140 mil hectáreas de municipios como Catorce, Charcas y Matehuala, en el norte de San Luis Potosí. Desde 1998 forma parte de la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales de la Unesco.

Cada año, los huicholes hacen un recorrido ancestral desde su hogar en Jalisco y Nayarit hasta este lugar. Guiados por el mar’akame (sacerdote), los peyoteros salen a buscar el hikuri, la planta sagrada que utilizan en sus ceremonias y cuyos efectos inspiran el enigmático arte de esta etnia.

Un día en Wirikuta, la tierra sagrada de los huicholes, comienza en Real de Catorce, un Pueblo Mágico desde donde puedes contratar un recorrido a caballo por el desierto. En el camino de salida, pasarás por un pueblo fantasma conformado por antiguas construcciones de la época minera de Real de Catorce.

El camino a Wirikuta no es fácil. Además del sol y el calor, toma un tiempo acostumbrarse al movimiento del caballo. Encima, deberás cruzar cerros a través de caminos angostos que por momentos parecen desaparecer frente a ti. En todo caso, el caballo siempre sabe lo que está haciendo y conoce el terreno a la perfección.

Al llegar al desierto, toma un momento para apreciar el lugar. Para los huicholes, todo lo que está en Wirikuta es completamente sagrado: cada piedra, planta, arroyo, animal ¡todo! Su cosmovisión está regida por una saludable inocencia que los lleva a guardar el máximo respeto a la naturaleza.

La siguiente misión es subir al Cerro del Quemado, aquel lugar en donde el Sol apareció por primera vez. Mientras tu corcel te lleva, imagina el esfuerzo de los huicholes, quienes suben a pie para llevar a cabo su ceremonia.

En lo alto del cerro lo verás: el “centro del universo”, marcado por un espiral de piedras en cuyo centro se aviva la flama de Tatewari, el abuelo fuego.

Los atardeceres son especiales aquí. Elige un buen sitio para sentarte a contemplar y disfruta.

 

Tras la puesta del sol, el camino de regreso es una última experiencia mística de tu día en Wirikuta. Bajo un espectacular cielo estrellado, tendrás que confiarle tu vida al caballo quien, sin dar un paso en falso, encontrará el camino a través de la oscuridad.

Wirikuta es mucho más que un desierto. Es un extenso jardín que alberga a miles de especies de cactáceas. Es uno de los lugares sagrados para los indígenas de México que vale la pena conservar.

Los huicholes consideran Wirikuta el centro del universo y no es para menos: el lugar tiene una magia especial que te envuelve desde el momento en que entras. ¡Compruébalo con una expedición de un día a este lugar!

 

Un día en Wirikuta, el centro del universo de los huicholes